
Mitos sobre la alimentación
“Como estoy embarazada, debo comer por dos”
El mito de que la embarazada debe comer por dos es de los más antiguos y frecuentes. La mayoría de gestantes realmente cree que puede, por no decir debe, comer por dos sin que esto traiga consecuencias para su salud. No es cierto que se deba “comer por dos”. A la pregunta “¿Es necesario un mayor aporte nutricional durante el embarazo?” la respuesta es sí. Aunque concluimos que la idea de “comer por dos” es FALSO. “No hay que comer por dos, sino para dos”.
Un mito relacionado es “el bebé únicamente toma lo que necesita sin importar lo que yo coma” ¸ queda implícito que también es FALSO. Ya que no llevar una dieta balanceada también pueden derivar en patologías propias del embarazo, como la diabetes gestacional (aumento excesivo de hidratos de carbono) o la preeclampsia (alimentos ricos en sal).
“La comida picante le hace daño al bebé”
En torno al tema de la ingesta de picante existen varios mitos: “la comida picante le hace daño al bebé”, “comer picante induce al parto”, “comer picante puede hacer que el niño tenga mal carácter”, “el picante puede hacer que el bebé nazca con granitos o ronchas”, “el picante puede ocasionar cólicos al bebé en la barriga de la madre”, “el picante puede provocarte un aborto”. El picante no produce ninguna de las cosas anteriormente citadas, sin embargo, sí puede llevar a problemas de reflujo o acidez estomacal. Ya de por sí, en el tercer trimestre es común que las embarazadas sientan malestares estomacales debido a que el crecimiento del útero presiona el estómago, lo que provoca que suba el ácido por el esófago. Además, las hormonas también favorecen la aparición de reflujo gástrico; si sumas a esto una alimentación con alto contenido en condimentos picantes, se multiplicarán estos malestares. Comer picante, por tanto, no afecta directamente al bebé, aunque puede no hacer del embarazo un periodo saludable. Se concluye que el mito es FALSO.
“Los vegetales con sabor fuerte son malos para el bebé”
En general, los temas relacionados con frutas y verduras carecen de estudios y evidencias científicas, dado que desde las épocas más antiguas se conocen los efectos beneficiosos de sus vitaminas y minerales. Son muchos los mitos en los que estos se ven involucrados, como: “si no consumo mucha fruta el bebé saldrá sucio”, “es necesario lavar las frutas y verduras antes de su consumo”, “especias como el perejil, la albahaca, el azafrán, la canela y el orégano son abortivos”. Contrastemos paso a paso: No hay estudios científicos que demuestren que la ingesta de vegetales afecte de ninguna manera al feto. Que el consumo de vegetales y leguminosas con sabor fuerte ocasionen daños al feto no tiene ninguna base científica, debiendo sólo eliminarse si causan intolerancias a la embarazada. Este mito es FALSO. El consumo de frutas aporta al organismo nutrientes esenciales para el correcto desarrollo del feto. Sin embargo, estos alimentos no influyen en el proceso expulsivo o la estética del bebé. El mito de que “él bebé sale sucio” hace referencia a que el niño nace cubierto por una capa mucosa y blanquecina conocida como Vérnix. A su vez, junto al niño sale la placenta, que tampoco es un órgano limpio. Esta capa, por tanto, nada tiene que ver con la cantidad de frutas (de origen orgánico o no) que la madre consuma durante el periodo gestacional. El mito es FALSO. Durante el embarazo, la mujer está expuesta a algunas enfermedades de transmisión alimentaria que pueden traer graves consecuencias para el feto, como la listeriosis y la toxoplasmosis. Estos riesgos se pueden prevenir adoptando las recomendaciones de higiene y las precauciones de consumo adecuadas, entre ellas, el correcto lavado de frutas y verduras. Este mito es, por tanto, VERDADERO. En cuanto a las especias como método abortivo, se podría decir que es una verdad a medias. Si bien es cierto que tienen componentes tóxicos, sólo su ingesta en cantidades altas puede provocar abortos. No obstante, esto no significa que haber consumido un poco de orégano o perejil en alguna comida vaya a repercutir en la salud del feto. El mito es VERDADERO.
“Comer pescado potencia la inteligencia del futuro bebé”
Este mito es VERDADERO. Según muchos estudios se demostró que los niños que nacieron de mujeres que consumieron más pescado (sobre todo en el primer trimestre de gestación), logran mejores resultados en las pruebas de inteligencia verbal, habilidades de motricidad fina y una mejor conducta psicosocial. Esto es debido a que el pescado es la principal fuente de ácidos grasos omega 3, omega 6 y yodo, que son un componente clave de las membranas celulares del cerebro
Mitos sobre el ejercicio físico
“Hacer ejercicio durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto”
Las mujeres gestantes evitan el ejercicio físico por la posible veracidad de que la actividad aumente el riesgo de aborto. Pues bien, ya Aristóteles (S.III AC) atribuyó los partos difíciles a un estilo de vida sedentario. El deporte es un factor protector frente a muchas complicaciones tanto para la madre como para el niño, sin embargo, actualmente muchas madres desconocen los beneficios asociados a este. Ante esta situación, los estudios científicos van proporcionando cada vez más evidencias acerca de la escasa presencia de riesgos para la salud materno – fetal cuando el ejercicio es de carácter moderado, siempre teniendo en cuenta que se trata de mujeres sanas. Actualmente, la actividad física es uno de los temas que más controversia genera, ya que un ejercicio moderado no parece influir sobre el número de abortos. Aunque el ejercicio físico intenso durante las primeras semanas de gestación sí parece afectar de forma indirecta sobre el número de abortos espontáneos, aunque es muy difícil relacionarlo ya que la mayoría de estos abortos no se conocen como tal, ya que la mujer no conoce aún el embarazo. Actualmente quedan muchos estudios por realizar para determinar la veracidad de este mito durante las primeras semanas de gestación, sin embargo, es innegable que la realización de ejercicio es necesario a partir del segundo trimestre. Este mito está POR VERSE.
“La práctica de ejercicio físico puede afectar al crecimiento del feto”
Otra preocupación que hace que las madres no practiquen deporte es el mal desarrollo de su hijo. Según estudios el ejercicio durante el embarazo beneficia el desarrollo del feto. El deporte tiene beneficios para el ser humano en todas las fases de su vida, pero se desconoce si tiene algún beneficio durante el crecimiento fetal en el embarazo. Los investigadores han determinado que, en términos generales, el ejercicio de la madre no presenta riesgos para el feto y que podría tener efectos beneficiosos para el bebé. Además, según lo visto en el mito anterior, las evidencias científicas cada vez muestran más los beneficios del ejercicio en torno a la relación materno – fetal, dando por concluido que este mito es FALSO.
“La práctica de ejercicio durante el embarazo favorece lesiones articulares”
Este mito es VERDADERO. Este aumento de las lesiones se debe a la producción de relaxina, que hace que las articulaciones se vuelvan más móviles y aumente el riesgo de lesión. Por ello, se recomienda a las embarazadas que eviten tropiezos y deportes de impacto que puedan aumentar este riesgo. Entre los deportes que no se recomendarían a una embarazada está el fútbol, el aerobic, el step… recomendando otros como la natación y las caminatas.
“Hacer ejercicio físico puede ayudar a tener contracciones uterinas”
El mito hace referencia a que por el simple hecho de practicar deportes se pueda desencadenar el parto. Es cierto que el ejercicio físico se acompaña de una elevación de la concentración sanguínea de diferentes hormonas, entre otras la noradrenalina. Esta hormona tiene la capacidad de estimular el útero; por lo tanto, el ejercicio físico teóricamente podría estimular las contracciones uterinas y desencadenar un parto prematuro. Sin embargo, los estudios realizados hasta ahora no han podido demostrar que el ejercicio estimule habitualmente la actividad uterina. Existe una serie de factores que favorecen la actividad uterina, no obstante, la creencia de que el ejercicio físico y el coito la estimulan es errónea. Al menos a día de hoy, no existen evidencias científicas que certifiquen esta afirmación. Este mito es FALSO.
Mitos sobre la estética
“Si tienes acidez el bebé nacerá con mucho pelo”
El mito que relaciona el malestar gástrico con el pelo del niño, genera controversia a la hora de decidir si es real o no, ya que apenas existen estudios que demuestren su veracidad. Es cierto que la causa que genera pelo en el niño es hormonal y fisiológica, pero quizás, la acidez o pirosis pueda influir de una manera indirecta. No hay estudios que aprueben o relacionen los ardores con la cantidad de pelo del bebé, matizando que tanto si el niño nace con pelo o sin él, es probable que en unos meses desaparezca para dar paso a un cabello más maduro y cuyo color puede ser completamente diferente. Aunque parece que sí hay un vínculo, no es necesariamente una relación causa y efecto. Es decir, que la cantidad de pelo del niño no es la causante de la acidez estomacal de la madre. Esto puede deberse al aumento de los niveles de estrógenos, que a la vez que favorece la pirosis puede ayudar al crecimiento del pelo en el feto. No está clara la veracidad o falsedad del mito. POR VERSE.
“No puedes teñirte el pelo, es dañino”
El mito de que el tinte para el pelo es dañino para el feto, surge del conocimiento de que parte de los productos químicos que posee el tinte en cuestión, puede pasar al torrente sanguíneo por absorción de los capilares del cuello cabelludo. Según estudios “la aplicación de tintes durante el embarazo parece segura para el desarrollo fetal”, concluyendo que el mito es FALSO. Actualmente, los productos químicos que incluyen los tintes no son muy tóxicos y la mayoría de datos disponibles (aunque son escasos) muestran que es seguro colorear el cabello durante el embarazo. Algunos estudios han demostrado que las dosis de tinte que puede ocasionar daños fetales son mucho mayores en comparación con la baja cantidad a la que expone la mujer embarazada. Sin embargo, es recomendable darse mechas o no tintarse el cabello, ya que así se reducen aún más las consecuencias negativas de los productos tóxicos del tinte.
“No puedes bañarte ni ir al Spa”
Entre los mitos relacionados con el baño existen: “bañarte en piscinas puede causar infecciones”, “bañarse en la ducha es bueno”, “el baño causa infecciones vaginales”, “no puedo entrar en las saunas”. El cuidado personal es muy importante para las mujeres gestantes, tanto por salud como por su autoestima personal. El baño o la ducha son totalmente indiferentes, siendo recomendable la ducha sobre todo en los últimos meses de embarazo por la reducción de la agilidad de la madre. El mito de que bañarse en la ducha es bueno, es VERDADERO. La Organización de Especialistas en Información de Teratógenos (OTIS), no recomienda pasar más de 10 minutos en termas calientes y saunas, debido al posible aumento de la temperatura corporal de la mujer de manera imperceptible. Aunque el uso de saunas no se ha asociado mucho con un alto riesgo de defectos del tubo neural, se deben mantener medidas de seguridad por prevención. El mito de que no se puede entrar en saunas es por lo tanto FALSO. Se pueden utilizar, pero con moderación, sobre todo por el riesgo de hipotensión y vasodilatación. En cuanto al uso de las piscinas, no hay estudios oficiales que demuestren que el baño en éstas provoque un aumento de las infecciones en la mujer. De hecho, la existencia del tapón mucoso del cuello del útero y el pH vaginal, impiden que se produzcan infecciones que puedan afectar al bebé. Por otro lado, la natación es uno de los deportes más recomendados durante el embarazo por ser uno de los más completos que existen. Este mito es FALSO.
“Durante el embarazo aparecen manchas en la piel”
Junto a la aparición de manchas en la piel, a las embarazadas también les preocupa la aparición de hemorroides y de varices. Es VERDADERO que durante el embarazo pueden aparecer manchas en la piel. Esto se debe a una serie de modificaciones vasculares, metabólicas e inmunológicas que hacen de la embarazada susceptible a estas manchas. En el 90% de las mujeres embarazadas se producen cambios pigmentarios, siendo más visible en la areola mamaria, genitales y la línea alba. En el 70% de las embarazadas aparece también el melasma gravídico o máscara del embarazo, que son manchas que aparecen en el rostro y que se agrava con la exposición solar, pero es totalmente falso que su apariencia se deba a daños hepáticos o renales. A su vez, es verdadero y frecuente la aparición de prurito en el tercer trimestre de gestación debido a una alteración de las hormonas hepáticas (ojo que la picazón palmo plantar a predominio nocturno puede no ser normal). Es VERDADERO que durante el periodo de gestación hay mayor probabilidad de aparición de hemorroides. Cursan con dolor, estreñimiento y rectorragia. Es también VERDADERO que aparecen varices. Siendo algunas de las patologías más frecuentes en el embarazo y puerperio por la estasis venosa que se produce a nivel pélvico y por el peso del útero
“Por cada hijo se pierde un diente”
Hay muchos mitos que relacionan la salud oral con las gestaciones, entre ellos destacamos: “por cada hijo se pierde un diente”, “las mujeres embarazadas tienen más riesgo de sufrir gingivitis”, durante el embarazo pueden salir más caries” y “una mujer embarazada no puede ponerse ortodoncia”. La mayoría de los mitos relacionados con la salud bucodental de la madre son leyendas urbanas y frases sin sentido, siendo la frase de que por cada hijo se pierde un diente absolutamente FALSA. Sin embargo, sí es cierto que la mucosa oral y los dientes de la mujer pueden sufrir cambios durante este periodo. Existe evidencia que señala que no tratar enfermedades periodontales durante la gestación podría causar partos prematuros y niños de bajo peso al nacimiento. Efectivamente, las patologías orales pueden complicar un embarazo por una infección secundaria no bucal originada en un foco primario bucal. La evidencia muestra que los tejidos dentarios no responden a caminos bioquímicos del embarazo, al contrario que los tejidos blandos, apareciendo con más frecuencia gingivitis gravídica, úlceras inespecíficas o glositis benigna, que se corresponden con alteraciones transitorias que finalizan con el embarazo. Por tanto, esta parte del mito es VERDADERA. Por otro lado, las náuseas y vómitos frecuentes del primer trimestre de gestación y los cambios en la composición de la saliva, pueden predisponer a la erosión dental y a la aparición de caries con más frecuencia. Siendo VERDADERA la asociación entre los vómitos y los daños dentales.
Mitos sobre la sexualidad
“La penetración puede molestar o hacer daño al bebé”
La creencia de que durante el acto sexual se puede dañar al feto es muy común y se remonta a la época de la Edad Media. Esto se debe a que la iglesia condenaba las relaciones sexuales que no tenían por fin la procreación. Es entonces, cuando se extiende la idea y falsa creencia que aún perdura en el colectivo social. Hoy en día mantener una vida sexual activa durante el embarazo no es peligroso, sino que reporta grandes beneficios evitando los partos prematuros, la rotura de la bolsa amniótica e incluso las infecciones de transmisión sexual. La evidencia científica muestra que es imposible que durante la penetración el pene llegue hasta el bebé, ya que el cuello del útero se encuentra cerrado por el tapón mucoso, siendo imposible afectar al desarrollo físico del feto. Por otro lado, el movimiento durante el acto sexual tampoco daña ni molesta al bebé, al contrario, le mecen, ya que él se encuentra protegido por la bolsa amniótica y envuelto por las gruesas paredes del útero. Este mito es FALSO. Junto a este mito podemos desmentir la frase de: “una mujer embarazada no debe tener relaciones porque es impuro” ya que obedece a las mismas características que el anterior.
“El sexo puede provocar un aborto involuntario”
En ningún estudio científico es posible encontrar el sexo y las relaciones íntimas de pareja como causa de aborto espontáneo o involuntario. Esto posiblemente se deba a lo explicado en el mito anterior, sobre que el feto se encuentra perfectamente protegido en la cavidad uterina de la mujer, siendo este mito FALSO por falta de evidencia científica.
“Hacer el amor puede desencadenar el parto”
Existe una creencia muy extendida sobre que el sexo en el último trimestre de gestación puede adelantar el trabajo de parto. Según estudios no se encontró diferencias entre el momento del parto entre las mujeres que se abstuvieron y las que mantuvieron relaciones sexuales. Por otro la contractilidad uterina postcoital o post orgásmica, junto al semen masculino que contiene prostaglandinas, favorecen la contractilidad uterina, el borramiento del cuello y la dilatación cervical, demuestra que, aunque no es un desencadenante del parto, sí puede adelantarlo. Según lo visto, aún quedan muchos estudios por realizar para desmentir o afirmar este mito. POR VERSE.
“Tener un orgasmo puede provocar problemas en el embarazo”
Para poder contrastar la veracidad de este mito, es necesario conocer bien qué es el orgasmo. El orgasmo es una de las fases de la respuesta sexual normal. Cuando la mujer tiene un orgasmo, se produce un espasmo de los músculos que abarca al tercio inferior de la vagina, seguido de contracciones rítmicas de los mismos. En ocasiones, también pueden producirse contracciones del útero dolorosas y prolongadas, que se han asociado a partos pretérmino y bradicardia fetal, aunque no existe evidencia científica al respecto. La satisfacción sexual durante el embarazo, a su vez, está ligada a los sentimientos de felicidad sobre la gestación, mantiene la autoestima de la gestante y ayuda a la creencia de que la mujer mantiene una gestación sana. Por todo ello y sin evidencia científica de que la actividad sexual y el orgasmo dañen al feto, este mito es FALSO.
Mitos sobre los hábitos tóxicos
“Sólo se debe evitar el alcohol en el primer trimestre de embarazo”
Muchas mujeres tienen la creencia hoy en día de que por tomar pocas cantidades de alcohol no le sucederá nada al feto. Los mitos que se encuentran en torno a si se debe o no consumir alcohol son muy variados: “no ocurre nada por beber”, “el alcohol no afectará al bebé”, “existe un periodo del embarazo en el que sí se puede consumir alcohol”, “hay algunas bebidas que son más perjudiciales que otras” o “existe un umbral seguro de ingesta”. Actualmente y desde 1968, está demostrado que el alcohol es un teratógeno (CAUSAL DE MALFORMACIONES FETALES), siendo la principal causa ambiental de retardo mental. Los daños por el consumo de alcohol en el feto comienzan durante el periodo de pre implantación, incluso cuando la madre aún desconoce que está embarazada. El consumo habitual de alcohol genera efectos negativos también en la madre como síntomas depresivos y angustia postparto, partos prematuros, incremento de la susceptibilidad a infecciones, mayor riesgo de aborto, de desprendimiento de placenta e incluso cáncer de mama. Nunca es seguro consumir alcohol durante el embarazo. En el primer trimestre, el consumo de alcohol está relacionado con defectos físicos en el bebé. Durante el segundo y tercer trimestre, el riesgo estará ligado a problemas sensoriales, de crecimiento y de retraso mental. Con esto se concluye que el mito es FALSO. No hay ningún momento del embarazo en el que el consumo de alcohol no suponga riesgos.
“La cerveza sin alcohol sí se puede tomar”
La cerveza es una bebida milenaria que desde la antigüedad se vincula a fines terapéuticos, por lo que se piensa que durante el embarazo es adecuada. La cerveza sin alcohol es aquella cuya graduación alcohólica es nula en volumen. Nutricionalmente, la cerveza sin alcohol puede ser interesante en los periodos de embarazo y lactancia, así como en la menopausia e incluso ayuda a combatir o disminuir la agresividad de enfermedades como la osteoporosis y el Alzheimer. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (S.E.G.O) la importancia de la ingesta de cerveza radica en la cantidad de ácido fólico que aporta a la mujer, así como de calcio, fósforo, potasio o magnesio. La cerveza es una bebida natural y con bajo contenido en calorías, escaso contenido de alcohol y sin grasas ni azúcares. Por el contrario, posee una cantidad importante de hidratos de carbono, vitaminas y proteínas; por lo que su consumo moderado es beneficioso para la salud humana dentro de una dieta equilibrada”. Diferenciando que existe una cerveza que puede contener trazas de alcohol, y otra con un volumen de 0% DE ALCOHOL, siendo esta la ÚNICA RECOMENDABLE. Esto hace del mito, un mito VERDADERO.
“Fumar unos pocos cigarrillos no afectará al feto”
Entre los mitos relacionados con el tabaco, destacamos: “fumar poco en una mujer embarazada no daña al feto”, “fumar me relaja y si me relajo es mejor para mí y para el bebé”, “dejar de fumar será demasiado estresante para mi bebé”, etc. Algunos obstetras dicen que “fumar hasta 5 cigarrillos por día está bien”, sin embargo, esto no es así ya que diversos estudios muestran que no hay un nivel seguro de consumo de tabaco durante la gestación. De hecho, está comprobado que fumar expone al feto a más de 7.000 sustancias tóxicas y dañinas que pueden alterar su correcto desarrollo y crecimiento. Incluso, cuando hay humo de tabaco en el entorno, el feto recibe menos oxígeno y se altera su ritmo cardiaco y el crecimiento de sus pulmones. Las madres fumadoras tienen más probabilidades de sufrir abortos espontáneos y sus hijos de nacer prematuros, de bajo peso, de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, enfermedades pulmonares, malformaciones congénitas o síndrome de abstinencia a la nicotina. Por otra parte, muchos estudios científicos proporcionan diferentes consejos y formas de ayuda que conciencian a la madre de la necesidad de abandonar el hábito tabáquico durante el periodo de gestación, lo que indica que cualquiera de los mitos anteriormente mencionados son FALSOS, no habiendo ninguna cantidad de tabaco apropiada, apta o compatible con un embarazo saludable.
“Si tomo metadona durante el embarazo, el bebé se convertirá en adicto”
La metadona es un opiáceo sintético que se usa en medicina como narcótico, analgésico y especialmente como producto de sustitución progresiva en el tratamiento de desintoxicación de drogodependientes. Las mujeres drogodependientes cuando se quedan embarazadas, suelen desear dejar la droga por el bien de su bebé, pasando a tomar estos otros métodos que evitan o controlan su síndrome de abstinencia. Mujeres también que llevan años tomando metadona para deshabituarse, refieren dudas y miedos como: “por tomar metadona, el bebé nacerá con defectos congénitos o problemas del desarrollo”, “el bebé se convertirá en adicto a la metadona”, “el bebé sufrirá durante la retirada de metadona”, “cuanto mayor es la dosis de metadona, peores serán los síntomas de abstinencia del niño”. Los tratamientos de mantenimiento con metadona han mejorado notablemente la calidad de vida de los drogodependientes, siendo por tanto una alterativa eficaz para reducir los riesgos y los daños asociados de las drogas sobre el cuerpo de la mujer embarazada. La gestante drogodependiente es considerada de alto riesgo debido a la gran cantidad de complicaciones médicas y obstétricas que puede presentar. El mayor inconveniente de este tratamiento es el Síndrome de Abstinencia Neonatal (SAN), que se describe como un trastorno generalizado que conlleva signos y síntomas de irritabilidad del sistema nervioso central, disfunción gastrointestinal, distrés respiratorio y sintomatología neurovegetativa, que afecta al 70% de las consumidoras de metadona. De hecho, durante la gestación puede ser necesario un aumento de la dosis de metadona diaria en la madre, siempre controlada por profesionales, para evitar el síndrome de abstinencia que le haga recaer en el consumo de drogas. Por tanto, estos mitos son FALSOS. El bebé puede sufrir efectos asociados a la metadona sea cual sea la dosis tomada por la madre. El SAN asociado a la metadona, es más fácil de manejar con tratamientos farmacológicos que los asociados a otro tipo de sustancias.
Mitos sobre los fármacos
“Durante el embarazo no me puedo vacunar”
Dentro de este mito podemos englobar todos los relacionados con las vacunas en la embarazada: “las mejores condiciones de higiene y saneamiento harán desaparecer las enfermedades; las vacunas no son necesarias”, “la vacunación puede ser mortal”, “la vacuna de la gripe durante el embarazo aumenta el riesgo de autismo”. El embarazo es un estado de máximo cuidado y de atención sanitaria para la mujer. Incluso durante el embarazo, que es una situación especial en la mujer, es un buen momento para la prevención de enfermedades evitables mediante la vacunación. Existen estudios que demuestran que la vacunación durante esta etapa puede proteger a la gestante de infecciones prevenibles para ella y para su hijo. Además, la vacunación en la embarazada y su inmunidad protegerán al recién nacido, ya que éste nacerá con una inmadurez inmunitaria que durará los primeros meses. La vacunación en las mujeres gestantes se debe hacer comparando siempre el riesgo – beneficio. Por lo general, el beneficio sobrepasará al riesgo cuando el riesgo de exposición a enfermedad sea alto, cuando la infección cause un riesgo especial para la madre o el feto o cuando exista poca probabilidad de que la vacuna cause daños. Por lo general, deberá evitarse vacunar a la mujer gestante durante las primeras 14 semanas. Entre las vacunas indicadas durante el embarazo encontramos: vacuna antigripal inactivada, vacuna de la tos ferina, vacuna frente al tétanos y la difteria. Solamente están contraindicadas las vacunas activadas o con virus vivos durante la gestación. De manera que cualquiera de estos mitos son FALSOS.
“Los antibióticos durante el embarazo pueden provocar daños a largo plazo en el niño”
Hay multitud de estudios centrados en los efectos de los antibióticos y de los medicamentos en las mujeres embarazadas y su impacto a corto y largo plazo sobre el bebé. La mayoría de estos estudios concluyen que los antibióticos no son dañinos, puesto que el 86% de las mujeres embarazadas toman alguno durante su gestación y al menos el 5% tiene que seguir tomando medicación habitual. Si bien es verdad que la ingesta de ciertos medicamentos hay que controlarlo a partir de ciertas semanas de gestación, como, por ejemplo: AINEs a partir de la semana 30 debido al riesgo del cierre prematuro del ducto arterioso e hipertensión pulmonar persistente. Antiepilépticos: no se deben retirar durante el embarazo, sin embargo, a dosis altas conllevan riesgos potenciales de toxicidad fetal y a largo plazo en el niño. De manera que este mito es VERDADERO ya que existen antibióticos y medicamentos con efectos teratógenos, sin embargo, existen medicamentos compatibles con la gestación.
“la homeopatía no tiene contraindicaciones durante el embarazo, parto y lactancia”
Tu obstetra puede optar por la opción sana y saludable que es la homeopatía. En los principales países del mundo, más del 70 % de los obstetras indican homeopatía como primera opción a sus pacientes, de hecho, en Francia, Reino unidos y Alemania y varios países más hay hospitales homeopáticos. Por lo tanto, elegir la homeopatía es una buena opción demostrando que el mito es VERDADERO.
